El Real Madrid no le pierde pisada al Barcelona, venció 3 a 1 al Éibar y sigue soñando con el título de la liga

Deportes 14 de junio de 2020 Por Andrés Filippo Puche
James Rodríguez no vio un solo minuto en el regreso del conjunto merengue en la liga española.
eibar

El regreso de Eden Hazard cambió la cara ofensiva de un Real Madrid que desató la pegada que le faltó en buena parte de la Liga, para sentenciar en la primera parte con tres tantos de Kroos, Sergio Ramos y Marcelo a un Éibar que nunca dejó de luchar en la deseada vuelta a la competición en un duelo con ritmo de pretemporada.


La reaparición de Eden Hazard es un factor clave. Aún alejado de su verdadera dimensión pero con lecturas ofensivas decisivas. Demostró Zidane que nadie adivinará uno de sus equipos titulares en las once finales ligueras que encara.

Kroos colocó en la escuadra el balón para dar tranquilidad a la nueva normalidad a los cuatro minutos. La efectividad poco tenía que ver con la brillantez de un juego sin ritmo y repleto de imprecisiones.

El partido estaba abierto hasta que el Real Madrid vio la posibilidad de correr y hacer pagar al Eibar su filosofía. En medio hora solo había pisado área rival en una ocasión y la segunda fue gracias a un robo de Sergio Ramos que se lanzó con velocidad al ataque para calmar su ansia de gol.

De golpe enterró la falta de movilidad, encontró a Benzema caído al costado izquierdo para dejar espacios a Hazard que entró en escena para regalar el gol al camero. Ahí nacía una asociación en el partido que debe ser clave en la recta final de la temporada blanca, Benzema-Hazard, altas dosis de calidad técnica que se volvían a encontrar en el tercero.

Dmitrovic salvaba el tanto de Eden pero nada podía hacer ante el zurdazo de empeine de Marcelo ajustado al poste. El resultado, la falta de ritmo de competición y la vista en el calendario provocó que el Real Madrid regulase en el segundo acto.

El Éibar nunca dejó de intentarlo, con nobleza y reduciendo la posesión madridista para comenzar a acercarse a su área. Courtois fue el que más pagó el bajón de intensidad de sus compañeros. Sacó una buena mano para corregir un error con los pies, voló para lucirse al disparo de Expósito rumbo a la escuadra y se salvó por el travesaño en el primer balón que tocó Enrich al entrar al partido.

El cambio de cara que metió Zidane a su equipo con la entrada de Bale y Vinicius no surgió efecto. La vista ya estaba en los compromisos inmediatos tras un regreso a la competición con mejor resultado que sensaciones ante un Éibar que ve acercarse a dos puntos del abismo.

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