Deportistas japoneses se la rebuscan como domiciliarios en medio de la crisis

Deportes 05 de junio de 2020 Por Andrés Filippo Puche
Tras la suspensión de los deportes a estos atletas no les toca de otra que rebuscárselas para poder subsistir.
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El esgrimista japonés Ryo Miyake, medalla de plata en Londres 2012, se impulsa con las piernas para alcanzar su destino, para y extiende el brazo: está repartiendo su pedido a un cliente de UberEats, donde trabaja tras saber del retraso de los Juegos Olímpicos de Tokio a 2021.

Por su parte, la atleta Asuka Terada posee el récord nipón en los 100 metros vallas, pero ya ha dado estos Juegos Olímpicos por perdidos. Ha dedicado la mayor parte del confinamiento por la pandemia de la COVID-19 a cuidar de su hija, de cinco años.

Son dos casos de deportistas japoneses cuyos planes han quedado trastocados por la pandemia y el retraso de un año de Tokio 2020 y han tenido que volver, aunque sea temporalmente, a una vida sin deporte.

El esgrimista Miyake, de 29 años, quería regresar del confinamiento sin haber perdido la forma y con ingresos económicos, así que empezó a trabajar el 30 de abril como repartidor de la aplicación de entrega de comida a domicilio UberEats.

“Creo que ha sido bueno tomar una decisión atrevida mientras los atletas no puedan moverse, teniendo en cuenta la situación de la sociedad“, afirma en una entrevista telefónica con Efe Miyake, que logró la medalla de plata en la prueba de florete por equipos en Londres 2012.

Como precaución para evitar contagios del coronavirus, debe dejar el paquete de comida frente a la puerta de la casa sin tener contacto con el cliente, así que por ahora nadie se ha percatado de que le había traído la cena un medallista olímpico.

“El deporte está basado en la vida, por lo que queda detrás en prioridad“, asegura Miyake, que entrega entre cuatro y cinco comidas por jornada unos tres o cuatro días a la semana.

Miyake dice que necesita al mínimo un mes (de preparación), aunque otros necesitarán dos o tres meses.

"Si no se entrena no se puede plantearse los JJOO recuperando el sentido y la confianza consigo mismo", plantea Miyake, que quiere dejar su trabajo como repartidor en cuanto pueda volver a ejercitarse con el florete.

La atleta Asuka Terada, de 30 años, planeaba para mediados de mayo romper de nuevo el récord femenino japonés de 100 metros vallas, que ya había situado en 12.97 segundos, y bajar de los 12.84 para clasificarse para los Juegos Olímpicos.

La realidad ha sido bien distinta y ha pasado los últimos dos meses con su hija en casa, después de que las clases de su guardería se cancelaran.

“No tuve otra opción más que desistir de las Olimpiadas. No estoy segura de cuándo podré correr esta temporada, pero me prepararé para ello”, indica a Efe Terada, que mantiene pese a todo el objetivo de volver a romper el récord nacional.

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